En las últimas décadas, el sistema universitario público argentino atravesó un proceso de ampliación y crecimiento que dio lugar a más de 60 instituciones de enseñanza superior distribuidas en todo el país. Sin embargo, las desigualdades sociales persisten y también se expresan en las trayectorias educativas y laborales de estudiantes y graduados.
En ese contexto, un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) analiza cómo la desigualdad interviene en la creación de oportunidades para estudiantes y graduados universitarios, y cuál es el papel de la universidad pública y de las políticas educativas frente a esos procesos. El proyecto depende del Programa Investigación sobre Educación, Políticas y Biografías en Sociedades Desiguales de la Secretaría de Investigación y del Doctorado en Educación.
La investigación busca comprender cómo se configuran las trayectorias educativas y laborales de jóvenes y adultos de las áreas de enfermería e informática en el partido de Hurlingham. A partir de ese análisis, el equipo espera aportar conocimiento sobre los procesos de desigualdad social y el potencial de la universidad como mecanismo de movilidad. “Queremos indagar cómo la sociedad está atravesando procesos cada vez más profundos de desigualdad social”, explica Federico González, director del proyecto.
Actualmente, el equipo se encuentra en pleno trabajo de campo y ya realizó cerca de treinta entrevistas a estudiantes y graduados. “Es como estar en un laboratorio produciendo evidencia, pero en este caso a partir de diálogos e intercambios con integrantes de la comunidad universitaria”, cuenta González. Entre los primeros hallazgos aparecen evidencias de una influencia positiva del paso por la universidad en la movilidad ocupacional. Es decir, personas con estudios de nivel superior que lograron acceder a empleos con mejores condiciones laborales. “Este proceso, propio de inserciones laborales con mayores calificaciones, produce transformaciones subjetivas e identitarias, especialmente en grupos desventajosos como jóvenes y mujeres”, señala el investigador.
Además de producir conocimiento científico, el proyecto también busca formar nuevos investigadores. El equipo está integrado por docentes de la UNAHUR, becarios CONICET-UNAHUR y tesistas de posgrado, quienes participan del trabajo de campo y del análisis de la información. “Estamos consolidando un equipo de trabajo y una dinámica colectiva de investigación. Eso es muy lindo”, concluye González.







