La leishmaniasis tegumentaria es una enfermedad causada por parásitos que se transmiten por la picadura de un insecto llamado flebótomo, similar al mosquito. Actualmente es endémica en nueve provincias del Norte de Argentina. Los tratamientos que se utilizan suelen ser poco efectivos, tóxicos, costosos y con muchos efectos secundarios.

Un grupo de investigadores del Laboratorio de Nanosistemas de Aplicación Biotecnológica (LANSAB) de la Universidad Nacional de Hurlingham está desarrollando nuevas herramientas para tratar esta enfermedad que afecta a miles de personas en regiones vulnerables y que, en muchas ocasiones, deja cicatrices permanentes y desfiguraciones  que afectan a los pacientes en todos los ámbitos de sus vidas.

El objetivo es aplicar nanotecnología para diseñar un tratamiento más eficaz que complemente o reemplace las terapias actuales. “El aporte a la sociedad es abrir el camino hacia terapias más seguras, específicas y accesibles, basadas en nanotecnología, que puedan mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad desatendida”, cuenta la Lic. Magalí Di Meglio, integrante del proyecto.

El material con el que trabaja el equipo son nanopartículas de oro en forma de varillas muy pequeñas —invisibles a simple vista—. Estas partículas tienen la capacidad de interactuar con la luz y generar calor localizado. “La idea es aprovechar esta propiedad para atacar a los parásitos de manera más precisa, reduciendo el daño en los tejidos sanos”, explica Di Meglio, quien forma parte del LANSAB desde sus inicios. Hasta el momento, las pruebas y evaluaciones dieron resultados prometedores.

“Ver cómo el grupo y la universidad crecen, incluso en el contexto que atravesamos, resulta muy motivador. Las instalaciones y los laboratorios de la UNAHUR nos permiten realizar casi todos los ensayos sin necesidad de recurrir a otros centros”, destaca Di Meglio y concluye: “Hacer ciencia y ser docente en la UNAHUR es un orgullo”.